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En principio es
necesario pensar ¿qué hábito de uso específicos atiende la propuesta?
¿cómo se podría insertar la propuesta según los diferentes niveles de
vinculación de las personas? Y finalmente ¿la propuesta puede generar
el pensamiento y el sentimiento adecuado para una conducta acorde con
los objetivos?
En el segundo paso
analiza, comparando con otras propuestas, el grado de satisfacción del
público. Esto significa qué posibilidades insatisfechas existen entre
los elementos que estamos analizando (creencias, actitudes,
experiencias, opiniones y percepciones). ¿Qué satisfacción alcanzan
otras propuestas?.
En el tercer paso se
analiza ¿cómo ubicar la unidad conceptual en la mente del consumidor?
¿Cuáles serán las dos o tres categorías o atributos a desarrollar?
Estas categorías funcionan a modo de llave en la mente del público
abriendo puertas a determinado conceptos.
El cuarto paso es la
definición de los indicadores perceptivos. Los indicadores son la
materialización de las categorías conceptuales definidas
anteriormente. Son los elementos presentes en toda la proyección
pública que tenga la unidad conceptual. |