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El
futuro no es una escala de tiempo, es una definición
en el espacio, es una construcción que sintetiza una
dimensión de aspiración. Lo que sucede, muchas
veces, es que las personas suelen manejar el futuro
como una fecha en el calendario. Pero lo que el
calendario trae como secuencia es el devenir, la
sucesión de acontecimientos. Esta dinámica abierta
de sucesos emergentes no garantiza ningún futuro. El
futuro es algo distinto; es una construcción a
partir de la cual la organización despliega acciones
en el presente y proyecta resultados en el tiempo.
El
futuro es la expresión de potencialidades
sintetizada en un conjunto de significados y
está plegado en cada una de las decisiones del
presente como el marco estratégico que permite
avanzar en lo desconocido.
Sin
esta definición de trascendencia, las decisiones se
vuelven reactivas y la organización queda a la
deriva reaccionando compulsivamente frente los
acontecimientos.
En la
complejidad de los acontecimientos, la estabilidad
es un momento transitorio que se alcanza cuando se
puede reducir la brecha de la incertidumbre. El
contexto se mueve y cambia las condiciones de vida
de la organización permanentemente y uno de los
desafíos más importantes es mantener la operatividad
y la competitividad ante la dinámica vertiginosa de
los contextos actuales. La relación entre la
efectividad de las acciones y la rapidez de las
decisiones depende de la dinámica de la exploración
que la organización mantiene sobre sus posibilidades
de desarrollo. Cuanto más amplio sea el campo de
exploración, una organización tendrá más
alternativas para elegir y mayor capacidad de tiempo
para responder efectivamente.
© 2007 · Marcelo
Manucci · Todos los derechos reservados |